El castillo de Lemarck

Esta es una historia sobre cómo puedes mejorar drásticamente tu salud. Léela completa, el final puede sorprenderte.

Esta es la historia de Lemarck, un acaudalado irlandés que tenía un gran castillo a orillas de un lago.
Si bien en el castillo vivían varios sirvientes encargados de darle mantenimiento, solo uno de ellos era el más trabajador y quien realizaba las funciones más importantes. Este sirviente, llamado Tim, era en quien Lemarck se apoyaba para realizar las tareas más difíciles del castillo.  Lemarck tenía una antigua y rara costumbre familiar: su sirviente principal (Tim) debía cargar en todo momento un costal vacío. Sin embargo este no era un costal común y corriente. Era un costal mágico, y cada que su dueño descuidaba el castillo, a manera de señal, aparecía una piedra en el costal.

Fue así como un día, Lemarck olvidó  dar mantenimieno a las bombas de agua de los pozos profundos que abastecían de agua al castillo. Esto provocó una disminución drástica en el agua que llegaba a castillo, y, por su descuido, apareció la primer piedra en el costal de Tim.

Tim era muy buen sirviente, de manera que cargar una piedra en el costal no le impedía realizar todas las labores de mantenimiento que día a día realizaba en el castillo: limpiaba los pisos, daba el punto exacto de abastecimiento para la comida diariamente, a profundidad sacaba todos los desperdicios de basura que se acumulaban durante el día y además se encargaba de que diariamente pasaran por ellos , inclusive era soldado guardián si se metían intrusos a irrumpir la paz.

Sin embargo, con el paso del tiempo, Lemarck se volvió cada vez más descuidado: frecuentemente olvidaba cerrar los ventanales en la época de polvaredas, en la época de lluvias, dejaba entreabiertas varias de las puertas del castillo, cada vez compraba artículos de limpieza de menor calidad, incluyendo la pintura del castillo. Esto provocó que con el paso de los años, el castillo se fue deteriorando y era cada vez  más difícil mantenerlo limpio y en buen estado. Pero eso no era todo, estos descuidos de Lemarck provocaron que el costal de Tim se fuera llenando de piedras, primero eran 10, luego 30, luego 50, luego 100.

Tim era un excelente sirviente y nunca se quejaba de traer el costal con todas esas piedras sin embargo, cada vez le era más difícil hacer sus labores, el costal era cada vez más pesado.

A Lemarck parecía no importarle la situación de Tim, y le exigía que realizara sus labores como en la época donde Tim no cargaba el costal con las piedras.

Los descuidos de Lemarck continuaron: por falta de mantenimiento, el agua que llegaba al castillo era cada vez más sucia, y si bien Lemarck tenía a 2 sirvientes encargados de filtrarla (Ron y Rick), un día uno de ellos no pudo más….estaba agotado.  Lemarck, el ver esto, en lugar de mejorar la calidad del agua, despidió a Rick. Esto hizo que Ron tuviera que trabajar aún más para mantener filtraba  y limpia el agua del castillo.
En otra ocasión, el drenaje del castillo se tapó, y en lugar de hacer algo por destaparlo, Lemarck ordenó que los desechos fueran eliminados arrojándolos en bolsas hacia el lago que rodeaba al castillo.  Esto provocó una gran contaminación que pronto empezó a afectar a todos los sirvientes del castillo.
Todas estas malas decisiones seguían llenando de piedras el costal de Tim, quien seguía sin quejarse a pesar que su costal ya tenía más de 200 piedras, lo cual hacía realmente agotador cada día que pasaba limpiando el castillo.  Tim era un sirviente muy dedicado, de modo que a pesar de las 200 piedras, él seguía trabajando a marchas forzadas por mantener el castillo limpio. Sin embargo esto empezó a agotarlo.

Lemarck por su parte, era totalmente inconsciente de la situación del castillo. Frecuentemente organizaba fiestas con sus amigos, las cuales provocaban una gran cantidad de basura que era cada vez más difícil eliminar.

Ante esta situación, el resto de los sirvientes cayeron en crisis y uno a uno empezaron a estar gravemente enfermos y exhaustos.

Tim era el único que seguía haciéndose cargo de la limpieza, sin embargo su costal tenia ya 300 piedras. Cuando esto sucedió, Tim supo que no podría aguantar mucho tiempo más ….. Lemarck y su castillo tenían los días contados…

Si crees que Lemarck era una mala persona, inconsciente de la situación del castillo, debes saber que Lemarck eres tu. El castillo es tu cuerpo, Tim es tu hígado, y , en el momento en que estás leyendo esta historia, si has vivido una vida ¨típica¨ , tu hígado tiene más de 300 piedras que están obstaculizando gravemente su capacidad para desintoxicar tu cuerpo. Estas piedras no te han provocado ninguna molestia directa, sin embargo si sufres de estreñimiento, colitis, reflujo, varices, hemorroides, fatiga crónica, alergias, problemas de colesterol y más,  muy probablemente se deba a esto.

La buena noticia es que no es necesaria una operación quirúrgica para eliminar estas piedras. Existe un procedimiento muy sencillo que en poco tiempo te hará arrojarlas y con ello reestablecerá las funciones de tu hígado. Con esto experimentarás una gran mejoría de muchos de los síntomas que hoy pueden aquejarte.
Este procedimiento tiene bases científicas, y es completamente seguro si se siguen las indicaciones de un médico calificado.
En las fotos te muestro las piedras arrojadas por algunos de mis pacientes al efectuar esta limpieza de hígado. Es sorprendente.

Quedo a tus órdenes, recuerda escribir tus Comentarios
Dra Raquel Yeverino

Piedras Hígado

Piedras Hígado

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